Pastoral

En el curso 2025-2026, estamos celebrando el VIII Centenario de la Muerte de San Francisco, que comienza en octubre y se extenderá durante un año. Desde enero hemos celebrado también el VIII Centenario del Cántico de las Criaturas, himno de acción de gracias que San Francisco compuso para alabar a Dios por todas sus criaturas. Como Familia Franciscana nos lleva a un cambio radical en nuestra relación con la creación, que consiste en sustituir la posesión por el cuidado de la tierra, nuestra casa común. Esta alabanza le lleva a bendecir incluso a la hermana muerte, que lo visitó el 3 de octubre de 1226 en la Porciúncula.

Con la alegría de sabernos miembros de la familia franciscana, deseamos fortalecer nuestra identidad fomentando tanto en el claustro como en el alumnado la devoción y la interiorización del carisma de San Francisco.

EL LEMA DE NUESTRO OBJETIVO ESTE CURSO: Como él

Porciúncula

Significa «pequeña porción de tierra». Es una pequeña iglesia incluida dentro de la Basílica de Santa María de los Ángeles, allí tuvo lugar el comienzo del movimiento franciscano.

Silueta del Cristo de San Damián

La tradición católica refiere que, cuando san Francisco rezaba ante esta imagen hacia el 1206, Cristo le dijo que reparase su
casa, que se encontraba en ruinas, tras lo cual san Francisco llevó a cabo la reconstrucción del templo.

San Francisco de Asís («Como él»):

Será nuestro modelo a imitar para acercarnos al Señor en cada momento de este curso. Francisco es «el otro Cristo», y nosotros pisando sobre sus huellas queremos seguir a Jesús como él.

El cordón franciscano

Es un símbolo de la pobreza evangélica y del seguimiento a Jesús sin condiciones. Los tres nudos del cordón franciscano simbolizan la obediencia, la pobreza y la castidad, tres votos con el objeto de que nada evite alcanzar a Cristo.

Huellas y corazón 

Reflejan el deseo de caminar tras las huellas de San Francisco, conociendo su vida para llegar a amar al Señor y a las personas que diariamente nos rodean.

LA PASTORAL ES EL CORAZÓN DE NUESTRO COLEGIO
Paz y Bien

¿Quiénes somos?

¡Somos gente de Paz, que lucha contra el mal solo con el Bien!

¿Qué somos?

Somos un Movimiento, una asociación privada de fieles. Tenemos grupos y fraternidades en los colegios y Casas de la Congregación de Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones.

¿Qué buscamos?

La santificación de todos los que a él pertenecemos según la espiritualidad de las Franciscanas de los Sagrados Corazones:
  • Formando grupos y fraternidades cristianas,
  • Viviendo según el Evangelio
  • A ejemplo de María
  • Siguiendo a Jesucristo y proclamando su Amor Redentor,
  • Edificando la Paz y luchando contra el mal solo con el Bien
  • En comunión con la Iglesia y su Magisterio,
  • Siguiendo el ejemplo de Francisco de Asís vivido por la Beata Madre Carmen que mira a Cristo y a María en la grandeza de sus corazones.

Un proyecto para toda la vida…

  • Comenzamos esta andadura de la mano de los niños en Amanecer.
  • Buscamos nuestra identidad humana y cristiana con los adolescentes en Claridad.
  • Nos comprometemos en el anuncio y la vivencia del Evangelio con los jóvenes en Camino.
  • Somos comunidades adultas que se esfuerzan en apoyar sus vidas en los valores del Reino formando Fraternidades.

¿A quién nos encomendamos?

Tenemos como titular a la Santísima Virgen, a la que miramos en la grandeza de su Corazón de Madre, y a la que invocamos como “Madre queridísima, Santa María de Paz y Bien”. A ejemplo de Ella, deseamos estar siempre atentos a la Palabra y hacer vida este estilo.
Catequesis

La familia es la primera y principal transmisora de la fe. El Colegio colabora con los padres en la misión de educar a sus hijos en la fe de la Iglesia Católica. Para ello, además de una educación fundada en los valores del Evangelio, el Centro ofrece la Catequesis de Iniciación cristiana, por medio de un itinerario de formación adecuado a la edad de los niños. La preparación se desarrolla en tres etapas, siguiendo el Catecismo Jesús es el Señor.

La Catequesis de Infancia no es una mera preparación aislada a la recepción de los sacramentos, sino que va más allá, busca llevar a cada niño al encuentro personal con Jesucristo. La Catequesis es tiempo de conocer, vivir, celebrar y orar juntos que ‘Jesús es el Señor’.